
El carbón activado es un material poroso que se utiliza comúnmente para purificar y filtrar gases y líquidos. Se fabrica a partir de materiales orgánicos como la cáscara de coco, la turba, la madera y otros materiales de origen vegetal. El proceso de activación implica exponer el carbón a altas temperaturas y/o a ciertas sustancias químicas para aumentar su capacidad de adsorción, es decir, la capacidad de atrapar y retener moléculas y compuestos no deseados.
El carbón activado se utiliza en una amplia variedad de aplicaciones, desde la purificación del agua y la eliminación de olores en alimentos y bebidas hasta la eliminación de gases tóxicos en aplicaciones industriales y ambientales. También se utiliza en la medicina, como en el caso de la administración oral de carbón activado para tratar la intoxicación o la sobredosis de ciertas sustancias, ya que el carbón activado puede unirse a ciertas toxinas y prevenir su absorción en el cuerpo.